Las organizaciones de servicios financieros y seguros operan entornos digitales de alto valor, altamente regulados y continuamente activos. Bancos, cooperativas de crédito, aseguradoras, corredores, empresas fintech, organizaciones de pagos, firmas de gestión patrimonial, proveedores hipotecarios y equipos de operaciones financieras gestionan información sensible de clientes, sistemas de transacciones, redes de sucursales, plataformas de siniestros, aplicaciones financieras, servicios en la nube e integraciones con terceros.
Estos entornos son objetivos atractivos para los ciberdelincuentes porque contienen datos financieros de clientes, información de identidad, actividad de pagos, acceso a cuentas, registros de seguros, datos de siniestros y flujos de trabajo financieros críticos para el negocio.
Cuando la visibilidad de ciberseguridad, el análisis forense digital, la gestión de eventos y los flujos de trabajo de respuesta están fragmentados, las organizaciones enfrentan mayor riesgo de exposición de datos, actividad fraudulenta, interrupción por ransomware, presión regulatoria, investigaciones retrasadas y tiempo de inactividad operativo.